
Hoy por la mañana le comenté a uno de mis hijos que estaba tomando un té verde y le expliqué que había comprado un blend que tiene cáscara de naranja, pedacitos de manzana y flores. Abrí la lata y se lo di a oler. “No me gusta el té verde. Pero estoy contenta –le dije– porque encontré esta mezcla que no tiene ese gusto tan silvestre.” “Parece chicle. ¿Pero si no te gusta por qué lo tomás? ¡Vos sos una esnob!” Dio por terminado el tema. Había dejado de escucharme cuando quise explicarle cuáles son las virtudes del té verde y por qué lo recomiendan algunos nutricionistas, entre ellos Cormillot.

“¿Soy una esnob?” [1]es el título de un texto breve de Virginia Woolf, escrito cuando se encontraba en el punto culminante de su fama -como apunta la nota del editor de Lumen– y fue leído en el Memoir Club el 1 de diciembre de 1936.
Lo encontré justamente hoy. No les miento. Y lo leí mientras tomaba… ¡una taza de té verde! Tampoco en esto les miento.
“¿Acaso hablo solo de mí misma cuando digo que nada digno del nombre de una aventura me ha ocurrido desde que ocupé esta eminente aunque espinosa silla (la del Memoir Club), pero que, a pesar de ello , sigo siendo, para mí misma, un tema inagotable y de fascinante y angustiado interés –un volcán en perpetua erupción? ¿Me habré quedado sola en mi egotismo cuando digo que nunca la pálida luz del alba se filtra a través de las persiana de la casa número 52 de Tavistock Square, sin que yo abra los ojos y exclame : “¡Dios Santo! ¡Aquí estoy otra vez!”, no siempre con placer, a menudo con dolor, a veces con un espasmo de aguda repugnancia, pero siempre, siempre, con interés?”
“… acabo de hacer un descubrimiento. La esencia del esnobismo estriba en el deseo de impresionar a la gente. El esnob es un ser aturdido y de escasa capacidad mental, tan poco contento de sí mismo que, a fin de consolidad su personalidad, no hace más que pasar un título o algo que suponga un honor por la cara del prójimo a fin de que el prójimo le crea y ayude al esnob a creer lo que realmente no cree –que él o ella es, de una manera u otra, una persona importante.”
“Este síntoma concurre en mí. Ejemplo de ello es esta carta. ¿Por qué está siempre encima de todas mis otras cartas? Pues porque lleva un escudo nobiliario: si una carta lleva estampado un escudo nobiliario, esta carta siempre flota milagrosamente encima de todas mis demás cartas. A menudo me pregunto ¿por qué? Sé perfectamente que ninguno de mis amigos quedará impresionado, y que nunca ha sido así, por cualquier cosa que yo haga con la finalidad de impresionarle. Sin embargo, así me comporto –aquí está la carta, encima. Esto indica, lo mismo que una erupción o una mancha, que padezco la enfermedad.”
[1] Wolf, Virginia. Momentos de vida (Memories of Being). Lumen. Montevideo, Uruguay, 2008.

7 comentarios
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septiembre 28, 2009 a 2:02 am
LicMireya
Ey, qué lindo blog!! te felicito! y además estoy impactada, no sé tú pero yo sí soy una snob!! ja, pasaré por aquí te linkeo en “apuntes” , qué bueno que compartas esto. Entre paréntesis yo amo esos blends de té, son una fiesta para los sentidos. UN abrazo!
septiembre 28, 2009 a 11:14 am
Iris Fernández
Maravilloso!
Al parecer, todos llevamos algo de esnobismo en nuestro corazón. Finalmente, uno critica al que busca dinero, al que busca tener objetos y critica -al menos yo- al que nada le importa, al que bajó los brazos.
Si no buscamos el dinero ni los objetos, pero algo esperamos de nuestra vida, entonces es probable que esperemos algunos aplausos, ¿no?
Bah, mejor me voy a desayunar, me bajó la glucosa y empiezo a delirar. Muy buen blog.
octubre 3, 2009 a 11:52 am
Laura
¡Ahora sí te encontré!
A mí tampoco me encanta el té verde. Lo hago con canela, cardamomo y gengibre. Y lo tomo por sus propiedades, no por mi snobismo.
¡Besos!
febrero 5, 2010 a 4:18 pm
Silvia
Es muy dificil saber quièn es snob y quièn no? De todas formas el tèrmino, a mi entender, ha perdido su vigencia.
Igualmente sigue existiendo gente que quiere impresionar a otros, si asì entendemos el snobismo.
Y es de preguntarse si la personas no se definen por sus objetos.
Yo creo que si. Mucho me dice a mi de una persona los libros que lee, los cuadros que compra, las peliculas que ve, la vajilla que usa… en fin, hasta el color y diseño de sus sàbanas te indica què clase de persona es su dueño.
Ysi todos estos objetos fueran una actitud snob estarìamos ante un farsante. Ante alguien que ha decidido rodearse de cosas para impresionar a los demàs y parecer lo que no es.
O si es? què pregunta?
Porque tambièn dependerà que objetos elige para definirse.
Creo que no es sencillo ser snob, creo que en cierta forma conlleva una cierta inteligencia o un deseo oculto de realizaciòn personal que por alguna razon no pudo llevarse a cabo.
No critico a los snobs si los hay, còmo se los llamarà hoy en dia?
No dejan de ser intersantes.
febrero 5, 2010 a 5:44 pm
mauli
Coincido en que, en verdad, “no es sencillo ser snob” y también en que los objetos elegidos para definirse dicen mucho acerca de alguien. Hay otra entrada del blog que reproduce un brevísimo poema de Wallace Stevens: “Theory” . I am what is around me. /Women understand this. /One is not duchess /a hundred yards from a carriage. /These, then are portraits: /a black vestibule;/ a high bed sheltered by curtains. /These are merely instances.
febrero 5, 2010 a 6:23 pm
Silvia
Una pregunta, el poema de Wallace Stevens “Theory” està transcripto completamente o falta algo? si es asì, dònde lo encuentro?
Gracias.
febrero 5, 2010 a 8:30 pm
mauli
Es todo el poema.