Estás navegando por los archivos mensuales para septiembre 2009.

escanear0001

Hoy por la mañana le comenté a uno de mis hijos que estaba tomando un té verde y le expliqué que había comprado un blend que tiene cáscara de naranja, pedacitos de manzana y flores. Abrí la lata y se lo di a oler. “No me gusta el té verde. Pero estoy contenta –le dije– porque encontré esta mezcla que no tiene ese gusto tan silvestre.” “Parece chicle. ¿Pero si no te gusta por qué lo tomás? ¡Vos sos una esnob!” Dio por terminado el tema. Había dejado de escucharme  cuando quise explicarle cuáles son las virtudes del té verde y por qué lo recomiendan algunos nutricionistas, entre ellos Cormillot.

té verde con cascaritas y flores

“¿Soy una esnob?” [1]es el título de un texto breve de Virginia Woolf, escrito cuando se encontraba en el punto culminante de su fama -como apunta la nota del editor de Lumen– y fue leído en el Memoir Club el 1 de diciembre de 1936.

Lo encontré justamente hoy. No les miento. Y lo leí mientras tomaba… ¡una taza de té verde! Tampoco en esto les miento.

“¿Acaso hablo solo de mí misma cuando digo que nada digno del nombre de una aventura me ha ocurrido desde que ocupé esta eminente aunque espinosa silla (la del Memoir Club), pero que, a pesar de ello , sigo siendo, para mí misma, un tema inagotable y de fascinante y angustiado interés –un volcán en perpetua erupción? ¿Me habré quedado sola en mi egotismo cuando digo que nunca la pálida luz del alba se filtra a través de las persiana de la casa número 52 de Tavistock Square, sin que yo abra los ojos y exclame : “¡Dios Santo! ¡Aquí estoy otra vez!”, no siempre con placer, a menudo con dolor, a veces con un espasmo de aguda repugnancia, pero siempre, siempre, con interés?”

“… acabo  de hacer un descubrimiento. La esencia del esnobismo estriba en el deseo de impresionar a la gente. El esnob es un ser aturdido y de escasa capacidad mental, tan poco contento de sí mismo que, a fin de consolidad su personalidad, no hace más que pasar un título o algo que suponga un honor por la cara del prójimo a fin de que el prójimo le crea y ayude al esnob a creer lo que realmente no cree –que él o ella es, de una manera u otra, una persona importante.”

“Este síntoma concurre en mí. Ejemplo de ello es esta carta. ¿Por qué está siempre encima de todas mis otras cartas? Pues porque lleva un escudo nobiliario: si una carta lleva estampado un escudo nobiliario, esta carta siempre flota milagrosamente encima de todas mis demás cartas. A menudo me pregunto ¿por qué? Sé perfectamente que ninguno de mis amigos quedará impresionado, y que nunca ha sido así, por cualquier cosa que yo haga con la finalidad de impresionarle. Sin embargo, así me comporto –aquí está la carta, encima. Esto indica, lo mismo que una erupción o una mancha, que padezco la enfermedad.”


[1] Wolf, Virginia. Momentos de vida (Memories of Being). Lumen. Montevideo, Uruguay, 2008.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.